buscando
»y en la calma soberana de un solemne mediodía junta penas y alegrías de la vida cotidiana«
domingo, 5 de febrero de 2012
-Yo te puedo curar - dijo.
Ella rió.
-No puedes - respondió - Tú eres la herida.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Entrada más reciente
Entrada antigua
Página Principal
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario