»y en la calma soberana
de un solemne mediodía
junta penas y alegrías
de la vida cotidiana«
lunes, 30 de julio de 2012
Alguna noche de abril -de un año seguramente impar- escucharemos una canción en el bulevar incendiado de esta ciudad maldita y recordaremos que los hombres sensibles y los hombres testarudos son por igual cabrones.