Aquí va una partecita, que me arrancó una sonrisa y veinte mil lágrimas.
¿Se dan cuenta? ¿Cómo no sucumbir en ese pasado lleno de palabras mágicas y sonrisas? ¿CÓMO? Yendo un poquito más abajo, leí algo que no sólo me hizo llorar, sino que me angustió, me golpeó el corazón y me nubló la vista. En ese orden, y aunque les parezca exagerado fue así. Fueron unas simples palabras, que me destrozaron.Él: Primero, vigila la milanesa. Segundo, todos vamos a morir, irremediablemente. Tercero, da lo mismo lo que te pongas, siempre sos linda.
Yo: Primero, no se quemó. Segundo, no quiero morirme tosiendo. Tercero, no.
Él: Primero, bien, no te vas a morir de inanición. Segundo, es peor morir ahogado. Tercero, sí, sos muy linda, lo sabés.
Yo: Primero, no sabía qué podía hacer una milanesa tan rica. Segundo, morirse quemado es lo peor. Tercero, no.
Èl: Hoy por hoy, ¿dudas sobre lo que sentís por mi?Yo: No. ¿Y vos?(Y finalmente, la mentira del año...)Èl: Cada vez se hace más fuerte, al parecer.
¡Y un cuerno! ¡Más fuertes se hacían las ganas de estar con otra! ¡¡FORRO!!
Podría insultarlo, decir que lo odio, gritar, patalear, llorar. Y aún así el dolor no se iría. Y menos con una de las palabras más hirientes que escuché decirme ("Vos no me gustás, ya no siento nada más por vos.") retumbando en mi cabeza. O sea, media pila. Basta. Basta de llorar, basta de que me duela. Quiero que se vaya de mi vida, de mi corazón, de mi cabeza. ¿Ayuda?