domingo, 16 de noviembre de 2014

Skinny love.

Vamos, amor sin futuro, dura el año entero... 

Qué egoísta de mi parte no haber pensado en si eras feliz conmigo. Cómo no pude haberme detenido a observar si tus ojos brillaban cuando estabas a mi lado, si tu sonrisa llegaba a la noche de tus ojos. 

Cómo no darme cuenta que tus palabras se las llevaba el viento.

Qué egoísta de mi parte haber sido una tormenta y ponerte justo en el ojo, y dejarte ahí, desequilibrado, perdido. Cómo no saber que eso te alejaba cada minuto de  mí, que no podía obligarte a agarrar mi mano y que sientas un cosquilleo.
Cómo no darme cuenta que tu boca callaba lo que tu corazón pedía a gritos... que me vaya.

Y te gastaste. Te aburriste. Te cansaste de mentir, de fingir, de ocultar.
Y mi amor se gastó. Se aburrió. Se cansó de esperar, de pedir, de dar.
Pero yo lo arruiné. Y lo sé. Y lo acepto. Y me arrepiento pero a la vez no.
Pero lo dejaste arruinar. Y lo sabes. Y no lo aceptás. Y nadie sabe de qué te arrepentís y de qué no.
Qué manera extravagante de quererte.
Qué manera extravagante de no corresponderme.

Ahora que los días vuelven a pasar despacio, puedo pensar, revivir cada momento y darme cuenta.
Vos simulabas ser feliz, y sos un mentiroso increíble.
Soy un huracán, pero vos tuviste la oportunidad de quedarte con los pies en la tierra.
Vos nunca quisiste gritar lo que tu corazón pedía, porque ni siquiera te importaba.


... añade un poco de sal, nunca estuvimos aquí antes... 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario