»y en la calma soberana
de un solemne mediodía
junta penas y alegrías
de la vida cotidiana«
jueves, 5 de septiembre de 2013
Y lloré… lloré a mares, porque comprendí que con quererte como te quería no bastaba… no ahora, ni bastaría mañana, ni pasado, ni nunca… porque siempre llegábamos a lo mismo, porque nunca era suficiente.